Dejar la cocaína no es tan difícil, lo complicado es dejarla para siempre sin recaídas.
Durante el proceso terapéutico soy consciente de que se van a producir algunas recaídas, incluso puedo prever cuando, pero forman parte de él.
Lo que le debe importar verdaderamente a un terapeuta o a un centro dedicado a tratar pacientes consumidores o adictos a esta sustancia es si van a poder mantenerse sin consumir meses o años después de haber acabado el tratamiento. Y la única forma de que sea así es conseguir que se haya realizado una verdadera transformación en la psique del paciente.
¿Qué significa esto? Sencillamente que tras el abandono de la cocaína, quien la ha consumido no puede tener una sensación de vacío, debe haber encontrado los mecanismos de motivación “naturales” dentro de sí mismo que le permitan llevar una vida de cierta intensidad emocional sin tener que recurrir a ninguna droga o alcohol. Eso requiere haber profundizado suficientemente como para poder encontrar que subyace de forma latente en el inconsciente de esa persona o dicho de una manera más metafórica, ¿qué tesoros oculta su psiquismo y qué miedos permanecen, también, allí soterrados? La liberación de ambos es clave para poder transformar su realidad.
Si queremos que la persona que ha sido adicta no recaiga a base de reprimirse o contenerse lo va, y lo vamos, a tener muy difícil. Si no ha encontrado la fórmula que le haga despertar un cierto grado de satisfacción vital y de integración de su personalidad, tarde o temprano recaerá.
Hay que ser muy valientes, tanto consumidor o adicto (diferencio ambos, el primero sería el que toma esporádicamente, el segundo el que lo hace habitualmente), como terapeuta para poder sustituir la cocaína por una realidad aún no descubierta y que subyace en su interior.
Liberar de temores, inhibiciones, heridas, complejos o frustración por una parte, y por otra encontrar un camino suficientemente apasionante como para que el consumo de cocaína deje de tener sentido en su vida. Eso es lo que hay que lograr.
Si se consigue, el éxito está garantizado.
Damián Ruiz

